Nos comunicamos con Rodrigo Zaragoza, recién llegado a su casa en Córdoba Capital, directo de su rutina diaria de rehabilitación, por una lesión en la rodilla lo tiene frenado por el momento. Enfocado para estar arriba de la tabla en pocos meses, cuenta su pasar por uno de los spots más clásicos de su ciudad natal, Córdoba Capital.
    FOTOS Y ENTREVISTA LEANDRO TERRILÉ 
    ¿Cómo llegaste a tomar valor para enfrentar “La Muni”? una baranda bastante empinada con 15 escalones de altura.
    La gran motivación fue ver que Milton Martínez, no hacía mucho, había hecho Frontside Nosegrind en ese Spot. Observar que ese truco pudo concretarse me pareció irreal, me dejó muy sorprendido, en el momento quedé alucinando y eso me llenó de ganas de intentar Frontside Noseblunt, un truco que se me daba muy bien.
    Se sumó a todo eso ir a Empilar, cruzarme con acentos de toda partes de Argentina y ver el gran cebe de la banda. Aprendien- do de ellos, no solo de skate sino de cuestiones mentales a la hora de enfrentar algo así. Estas cosas me fueron armando de coraje. Terminé decidiendo intentar el truco cuando llegaste vos (Leandro Terrile) a la Ciudad de Córdoba, para poder tener un moment del Noseblunt. No fue pensado con mucha antelación, sino fue algo del momento, sentía que estaba preparado para hacerlo y encaramos para el spot.
    ¿Cómo fue la primera vez que lo intentaste?
    La verdad que me encontraba muy bien, muy decidido a bajarla, creo que fue la vez que mejor me sentí de las 3 que fui. Como había dicho, venía de un hermoso encuentro en Abril “Semana Chanta” (Pilar, Córdoba) con toda la banda, así que venía re cebado. Me tiré 4 veces, todos los intentos fueron encima, pero se me bajaba la tabla para poder concretar. Encarando el 5to tiro la policía nos vino a sacar, después de muchas discusiones se largó a llover y se frustró totalmente.

    ¿Cuando decidiste encararlo de nuevo y cómo fue en esta ocasión?
    Sabía que en octubre venías a cubrir el torneo de Empilar y quise aprovechar tu viaje para que podamos hacer la foto. En esta ocasión se dio la verdadera batalla: me terminé arrojando 25 veces hasta que en una se produjo el fallo, se me escapó la tabla, se safó el nose y caí como bolsa de papas. Terminé con una herida muy grande en el tobillo y me lastimé la rodilla y la mano. Esa fue mi primera gran lesión arriba del skate.
    En retrospectiva, esa fue la vez que fui con más titubeos e inseguridades, me estaba tirando al barro más que nada por mi ansiedad y porque desde mis 17 años sueño con bajar esa prueba en una escalera tan legendaria como lo es La Municipalidad de Córdoba. Si bien llegue a deslizar la prueba y hasta barrí el truco, el skate me enseñó que ese no era el momento para ir a hacerla, no me encontraba mentalmente de 10 y tampoco poseía un setup con el que me sentía comodo. Siento como que forcé la situación porque estaba toda la ban- da. Igual también me sentí contento porque más allá de todo vi que era posible concretarla, sabía lo que estaba haciendo.
    ¿Cuál fue tu señal para poder concretar ese sueño?
    El segundo intento me dejó muchas enseñanzas. Fue difícil volver a casa habiendo hecho tantos intentos y sin conseguir el objetivo, además de lo físico, mentalmente te deja devastado. Aprendí sobre todo el ser paciente: primero me recuperé del todo de las lesiones, después entendí que para poder encarar semejante spot uno tiene que estar cómodo con las zapatillas y su setup, son herramientas fundamentales y tenes que poder confiar a pleno en ellas, uno tiene que estar bien en todos los ámbitos y no presionarse, forzando la situación. Ahí es que entendí que no lo tenía que buscar si no que tenía que venir a mi. Un día me habló Nicolas Hernandez de PLEYADIAN diciéndome que necesitaba la cerradora para “SPOT HUNTERS 2”. Yo tenia prácticamente nuevo mi skate y ya estaba recuperado de las lesiones así que enseguida le dije “vamos este Domingo que me siento re bien para hacerla”. Éramos pocos los que fuimos, la banda del barrio nomás, aguantando los trapos, para mi tercer tiro ya me estaba acom- pañando mi hermanito Valentin Zaragoza que con 14 años hizo Fronside 50-50 a la baranda de 15 escalones, la que está pegada a la pared y Ulises Choque que le había pegado un Backside a la escalera, ya venía cargada de muy buena energía la session. Al sexto tiro que le intento pude bajar el truco, lo recuerdo con la banda re estallada de alegría y yo soltando lágrimas, fue la consagración de algo que es muy hermoso para mi del skate. Me encanta este tipo de trucos martillos donde es necesario mucho coraje. Me defino como ese tipo de skater con mucho valor que va para delante y supera lo que tiene enfrente.

    ¿Qué te deja toda esta experiencia?
    Que sobre lo físico está lo mental para este tipo de cosas y que tenes que poseer plena seguridad de lo que está bajo tus pies, que la lija esté bien para que te agarre bien el truco, así mismo con las zapatillas y demás elementos. Porque de lo contrario son cosas que te desplazan de tu objetivo y pueden lastimarte. No hay que forzar las cosas, uno tiene que saber distinguir cuándo es el momento.